El reconocimiento a un proyecto educativo: la historia de Sol Menor en Madrid

En noviembre tuve la suerte de recibir el Premio A Profesional Autónoma en la Comunidad de Madrid por el proyecto Sol Menor.

Fue un momento muy especial. No solo a nivel personal, sino por todo lo que hay detrás de ese reconocimiento: años de trabajo, de alumnos, de familias, de profesores… y de un proyecto que ha ido creciendo poco a poco.

Ahora, unos meses después, han empezado a publicarse los vídeos que se grabaron en torno a ese momento. Y me apetecía compartirlo, pero no tanto como una noticia, sino como una forma de contar qué hay realmente detrás de Sol Menor.

Porque aunque el premio se concede a título individual, en realidad nace directamente del proyecto.

Sol Menor empezó en 2009, en San Agustín del Guadalix, con una idea bastante sencilla: crear un espacio donde aprender música no fuera solo adquirir una técnica, sino también una forma de crecer.

Con el tiempo, la escuela fue creciendo, adaptándose, incorporando nuevas formas de enseñar y abriendo una segunda sede en Montecarmelo en el año 2012, consolidándose como un proyecto educativo dentro de la zona norte de Madrid. Pero la base no ha cambiado demasiado.

Siempre ha tenido que ver con entender que cada persona aprende de una manera diferente, y que la música puede ser una herramienta muy potente, no solo a nivel musical, sino también personal.

Premio A Profesional Autónoma Madrid Nausica Pascual Sol Menor escuela de música

Premio A Profesional Autónoma en la Comunidad de Madrid por el proyecto Sol Menor

A lo largo de estos años hemos trabajado con niños, adolescentes y adultos, con formas muy distintas de aprender y de relacionarse con la música, y eso te obliga a replantearte muchas cosas. No todo el mundo aprende igual, no todo el mundo necesita lo mismo, y no todo el mundo está buscando lo mismo cuando se apunta a clases de música.

Por eso, más allá de programas o niveles, en Sol Menor siempre hemos intentado poner el foco en la persona. En su motivación, en su ritmo, en lo que le está pasando en ese momento y en cómo acompañarle desde ahí.

Muchas veces eso no es lo más rápido, y tampoco siempre es lo más fácil, pero sí suele ser lo más sólido. Y, sobre todo, lo que hace que la música tenga sentido para quien la está aprendiendo.

En el día a día es fácil estar centrada en las clases, en los horarios, en la organización… y no tanto en el recorrido. Pero cuando pasa algo así, te obliga a parar un momento y mirar todo con perspectiva. A darte cuenta de todo lo que se ha ido construyendo con el tiempo.

Y también a valorar algo que muchas veces no se ve: el trabajo constante, cercano y bastante invisible que hay detrás de una escuela.

Cuando alguien empieza a buscar una escuela de música, es normal fijarse en cosas prácticas: la cercanía, los horarios, el instrumento…

Pero con el tiempo, muchas familias se dan cuenta de que hay algo más importante: cómo se enseña.

Porque la experiencia puede ser completamente distinta dependiendo del enfoque.

Para nosotros, este reconocimiento tiene valor precisamente por eso. No tanto por el premio en sí, sino porque pone en contexto el tipo de proyecto que es Sol Menor y la manera en la que trabajamos.

Después de más de 15 años, seguimos bastante cerca de la idea inicial.

Que la música no es solo algo que se aprende, sino algo que acompaña, que ayuda a crecer y que puede formar parte de la vida de una manera muy real.

Y seguimos aprendiendo también nosotros, con cada alumno y con cada familia.

Si estás buscando una escuela de música en la zona norte de Madrid (San Agustín del Guadalix o Montecarmelo), estaremos encantados de enseñarte cómo trabajamos y ver si encajamos con lo que buscas.

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